Volver al centro
A veces no hace falta que la vida se derrumbe para que algo se desajuste.
A veces no hace falta que la vida se derrumbe para que algo se desajuste.
Basta con que empieces a posponer lo que sabes que te hace bien.
Dejes de escuchar lo que antes te sostenía.
Te expongas a demasiadas opiniones, demasiado ruido, demasiada crítica.
Y de repente… estás fuera de tu centro.
No es una caída dramática.
Es más sutil.
Un pequeño alejamiento que, con el tiempo, pesa como una losa.
Lo notas en el cuerpo.
En el humor.
En la energía.
En la confianza.
Y si no lo paras, se normaliza.
Lo bueno es que volver también es sencillo.
No fácil, pero sencillo.
Se vuelve con decisiones pequeñas y sostenidas.
Volviendo a elegir qué entra por tus ojos, por tus oídos y por tus pensamientos.
Volviendo a lo simple.
A lo que te hacía bien sin que lo cuestionaras tanto.
Volver no es una hazaña.
Es una elección.
Y si ahora mismo te sientes algo lejos de tu centro, tranquilo.
No eres el único.
Y tampoco estás roto.
Solo necesitas recordarte a ti mismo que ya has estado bien.
Y que puedes volver a estarlo.
Una vez más.
Abrazo,
P
PD: Si estás en ese momento en el que necesitas volver a tu centro y no sabes por dónde empezar, escríbeme. Lo he visto muchas veces, y hay un modo de volver con claridad.
PD2: Si te sirve lo que lees por aquí, y te nace, aquí puedes invitarme un café. Gracias siempre. Es aquí.


muchas veces, estar en eje es un trabajo 24/7 y solo al bajar la guardia ya nos descentramos. pero hay que permitírselo, identificarlo y volver.