Como niños
La llave que perdiste cuando empezaste a crecer
Cada vez conozco más gente que estudia la Biblia.
Y no hablo de religiosos de misa diaria.
Hablo de personas que han encontrado ahí algo que no esperaban:
respuestas.
No siempre son fáciles de encontrar.
Muchas veces parecen encriptadas.
Requieren darle vueltas, vivir, fallar y volver a leer para que se abran.
Y fíjate… algunos que llevan años escuchando lecturas en misa
no se enteran ni de la mitad.
Pero hay algo que, cuando lo entiendes, te golpea:
La mayoría de nuestros problemas vienen porque dejamos de actuar como niños.
Y no me refiero a ser caprichos, coger berrinches o ser ingenuos.
No.
Hablo de lo que Jesús señaló cuando dijo:
“Si no os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.”
Los niños tienen algo que solemos perder con la edad.
Humildad.
No necesitan aparentar que lo saben todo.
Confianza.
Se entregan a quien aman sin levantar murallas defensivas.
Sencillez.
No viven con tres capas de intención y sospecha.
Apertura para aprender.
Un niño escucha porque sabe que no lo sabe todo.
Y cero pretensión de poder.
No compiten por quién es “el más grande”.
En cambio, nosotros…
Nos volvemos soberbios.
Vivimos desconfiando.
Nos complicamos con estrategias y máscaras.
Nos cerramos a aprender porque ya “tenemos experiencia”.
Y claro, nos alejamos de lo que abre la puerta.
Lo más triste es que no solo dejamos de vivir así… sino que incluso nos burlamos de quien lo hace.
Desde la barra del bar, desde la silla del salón o desde la pantalla del teléfono.
“Ingenuo.”
“Espiritual.”
“En las nubes, vendehumos…”
Pero la verdad es que no hay nada más valiente que dejar morir a quien te has convertido cuando te das cuenta de que ese “adulto” te aleja de tu esencia.
Volver a ser como un niño no es retroceder.
Es recuperar lo que nunca debimos perder.
Y la puerta que Jesús dijo…
no se abre con fuerza, se abre con la llave que dejaste caer cuando empezaste a crecer.
Si este mensaje te ha hecho pensar y sientes que es momento de dar un paso más,
podemos trabajar juntos para que recuperes lo que nunca debiste perder.
Es un acompañamiento para ayudarte a ordenar, avanzar y construir la vida que quieres, desde esa parte de ti que aún sigue ahí, esperando salir.
Aquí puedes saber más.
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Una vez o cada mes, como prefieras.
Es aquí.
Gracias por estar ahí,
P

